OPTIMISTAS

Este texto ha sido complicado de escribir. Por un lado, no me considero un referente político. Por otro lado, como ciudadano, no me quiero quedar callado.

Soy un costarricense que vive fuera del país. Regreso constantemente ya que en Costa Rica sigue estando mi principal fuente de trabajo y ahí continúa viviendo mi familia. Me registré para votar en las elecciones de este próximo domingo en Ciudad de México, lugar donde vivo actualmente con mi esposa, Amy, quien también está registrada para emitir su voto desde aquí.

Ah si… ¡nos casamos el 12 de enero!

Nuestro amigo, Juan Pablo Carranza nos tomó esta foto el día que nos casamos. Hicimos nuestro matrimonio civil en la oficina de mi amigo (y notario) Jose Arce. En la pared de la oficina tenían esa pintura de dos marañones. Ahora es nuestra foto oficial de bodas. Gracias, Juanpa.

Nuestro amigo, Juan Pablo Carranza nos tomó esta foto el día que nos casamos. Hicimos nuestro matrimonio civil en la oficina de mi amigo (y notario) Jose Arce. En la pared de la oficina tenían esa pintura de dos marañones. Ahora es nuestra foto oficial de bodas. Gracias, Juanpa.

Estar fuera del país nos ha hecho preocuparnos bastante por mantenernos informados y actualizados. Hemos visto los debates, leído planes de gobierno y aprovechamos nuestra visita a Costa Rica en diciembre para conversar con nuestras familias, amigos, conocidos (y choferes de Uber...) acerca de sus opiniones electorales.

Notamos un país que atraviesa una etapa complicada e inmersa en un ambiente de polarización extrema. La vibra es similar a la que vivimos hace dos años, mientras estábamos en Estados Unidos para la infame elección de Trump.

En noviembre de 2016, Amy tuvo el honor de votar por Hillary Clinton. Yo la acompañé a votar ese día. También vivimos los días post elección de Donald Trump en Evanston, IL. Días fríos, oscuros, y callados.

En noviembre de 2016, Amy tuvo el honor de votar por Hillary Clinton. Yo la acompañé a votar ese día. También vivimos los días post elección de Donald Trump en Evanston, IL. Días fríos, oscuros, y callados.

Volviendo a Costa Rica... 

La opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se sintió como una victoria para todas las personas que creemos en la igualdad. Casualmente, Amy y yo nos casamos la misma semana del fallo. Esto le dio un matiz especial a lo que ya de por sí era uno de los momentos más románticos e importantes de nuestras vidas.

Nuestro matrimonio nunca iba a ser detenido o prohibido por la ley, porque nos casamos en un país que privilegia la heterosexualidad. Nunca íbamos a ser golpeados por darnos la mano en la calle o por darnos un beso en el cine. Nos sentimos emocionados por el hecho de que esa realidad tan exclusiva que estábamos viviendo, finalmente iba a poder pertenecerle también a todas las personas de la comunidad LGBTQ que así lo quisieran.

Sabíamos que venía una reacción. Se veía venir desde la famosa "Marcha por la familia” que hubo a inicios de diciembre. Presenciamos cómo un grupo importante de políticos oportunistas apelaba a los temores de quienes se sienten amenazados por los avances de las minorías sexuales. Me repugna ver cómo alguien puede aprovecharse de la fe de las personas y también cómo la misma fe que dice "promover el amor" se reserva el derecho de dictar entre quiénes vale.

Esto me ayudó muchísimo a decidir por quién no iba a votar.

Me rehuso a votar por una persona que no respalde públicamente la igualdad. No voy a votar por alguien que quiera mejorar el país solo para algunos, abiertamente rechazando a un sector por su identidad, preferencia sexual o religión. No puedo apoyar a alguien que quiera negar los mismos derechos y la posibilidad que tuve yo de casarme con la persona que amo.

Mi historia con el PAC

Tenemos cuatro años de estar gobernados por un presidente por el que voté en su momento. Tengo claros los defectos y deficiencias de su gobierno y creo que es nuestro deber exigir mejoras y correcciones, empezando por la grave crisis fiscal. (También leer "Mi caso contra el PAC" de Juan Carlos Hidalgo).

Sin embargo, yo sigo creyendo en el PAC (leer "Mi caso a favor del PAC" de Francisco Delgado). El PAC es un partido joven que nació de otro tipo de frustraciones derivadas de los abusos de poder, y que respondía con una alternativa a los partidos tradicionales. (leer "Sigo creyendo en el PAC" de Quince Duncan)

Voy a darle mi voto a Carlos Alvarado porque después de estudiar sus propuestas y escucharlo en varios debates, he llegado a la conclusión de que es el candidato mejor preparado para construir el país al que aspiro para todos y todas.

Existen 32 propuestas concretas de Carlos para atender la crisis fiscal según la plataforma electoral del Estado de la Nación. En el debate de Monumental Carlos tuvo la capacidad de discutir propuestas concretas, incluyendo una reforma al Servicio Civil. Ha sido crítico de las fallas de su propio partido y quiere dar la cara por ellas. Yo también creo que el cambio no se hace en cuatro años. Tenemos décadas de corrupción que superar. (Leer más sobre las propuestas de Carlos acerca de estabilidad macro económica y reforma del estado y eficiencia pública.)

Me genera mucha paz darle mi voto a un candidato que además de estar preparado y tener objetivos claros y planes de cómo lograrlos, se ha mantenido firme en contra de la discriminación, sin necesidad de apelar a dogmas religiosos o discursos de odio.

Hace cuatro años salimos a votar por el PAC. No puedo hablar por mis papás y mi hermano, pero yo voy a seguir apostando por lo que significa este partido. Quiero exigirle que corrija sus deficiencias y sigamos caminando hacia el futuro.

Hace cuatro años salimos a votar por el PAC. No puedo hablar por mis papás y mi hermano, pero yo voy a seguir apostando por lo que significa este partido. Quiero exigirle que corrija sus deficiencias y sigamos caminando hacia el futuro.

de la religión y otros temas... 

Yo creo que la religión es una decisión personal y que la búsqueda espiritual es un viaje que cada uno de nosotros tiene el derecho de emprender a su manera. La religión no es una decisión que mi país ni nadie más deba tomar por mi. Lo mismo pienso acerca del derecho que tienen todas las mujeres de tomar decisiones sobre sus propios cuerpos. También me preocupa defender los avances del MEP para darles a los estudiantes el conocimiento necesario para que  gocen de una sexualidad sana y bien informada.

Como les dije al inicio, este texto ha sido complicado de escribir. Como costarricenses tenemos la responsabilidad de informarnos y de votar por el partido que mejor nos representa.

Salgamos a votar y no dejemos que otros tomen la decisión por nosotros.

Optimistas. Tomar de la mano a la persona que amo y poder contarles a ustedes que me casé con ella, con alegría y sin miedo, es un sentimiento que le deseo a todas las personas que quieran dar ese paso. Sigamos creyendo en el amor, en la paz, en la igualdad y en construir un mundo mejor.

Optimistas. Tomar de la mano a la persona que amo y poder contarles a ustedes que me casé con ella, con alegría y sin miedo, es un sentimiento que le deseo a todas las personas que quieran dar ese paso. Sigamos creyendo en el amor, en la paz, en la igualdad y en construir un mundo mejor.

Les agradezco a todos por leer y los invito a que compartan, comenten, cuestionen o critiquen este texto. Los quiero maes.

Dan

 

 

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